La naturalidad: tendencia 2019 en fotografía publicitaria

Por Juan Felipe Roa Montoya
enero, 2019

La fotografía ha sido desde su creación, evolución y masificación una herramienta  imprescindible en el ejercicio publicitario, ya que nos permite un imaginativo más cercano de un producto o servicio con el fin de hacerlo atractivo para el usuario final, impulsando la acción de compra y posterior fidelización del consumidor.

 

Cuando observamos detenidamente una fotografía, esta se guarda en la parte del cerebro llamada hipocampo, lugar que también se encarga de regular las emociones, los niveles de hambre, activar la memoria a largo plazo, hacer el papel de editor y retocador de escenas de nuestra vida. Por esta razón cuando una persona se enfrenta a una fotografía positiva, natural o que genera tranquilidad y además llama su atención, genera un cambio físico en su cerebro logrando producir Oxitocina, que es la hormona producida en el hipotálamo y secretada por la glándula pituitaria, responsable de nuestras conductas sociales como la empatía, la amistad, el placer durante el orgasmo, y lo más importante: el control de nuestros sentimientos y emociones, que son determinantes en la decisión de compra. Por eso la elección de una fotografía acertada es clave para el éxito de una pieza o campaña publicitaria.

 

Un factor importante a tener en cuenta a la hora de elegir una fotografía exitosa es  entender el comportamiento del nuevo consumidor y la constante saturación publicitaria a la que está expuesto (3.000 mensajes publicitarios cada día) además del corto tiempo que usa para observar las fotografías (0.13seg x imagen), por eso para capturar la atención de un consumidor cada vez más impermeable a la publicidad se deben crear fotos impactantes y disrruptivas que sobresalgan entre todo el bombardeo mediático al que estamos expuestos día a día.

 

Para producir este tipo de fotografías y lograr mensajes publicitarios persuasivos y efectivos, se debe buscar un estilo fotográfico más real, que desafie los estereotipos establecidos y busque más afinidad con su target, logrando conectar con la marca de una manera orgánica y natural, entendiendo que el consumidor se ha convertido en creador de contenido, que exige ser escuchado y tenido en cuenta para sentirse parte fundamental de la marca.

 

Las producciones fotográficas deben ser menos pretenciosas, más simples, reales, auténticas e incluyentes; con modelos y escenarios naturales, cotidianos, contenidos básicos que tengan el feeling DYI ( hazlo tú mismo) que tanto humaniza las marcas, logrando una comunicación directa donde el consumidor sienta que se derrumban las barreras comerciales para hablar con la marca de tú a tú.

 

A nivel técnico, se recomiendan producciones sin excesos de photoshop y poca postproducción, incluso implementando métodos clásicos de capturas como el uso de películas fotográficas tradicionales (35mm) que dan como resultado el look “nostalgia” que va ligado a la tendencia “back to basic” que según el estudio de pronósticos en tendencias WGSN tendremos hasta finales del 2020.

 

Es por eso que debemos desarrollar aún más la sensibilidad fotográfica para aprender a descubrir la grandeza de lo simple y así lograr producciones fotográficas humanas y cercanas, además de estar en constante observación del comportamiento de nuestro público objetivo, para identificar su código comunicacional más utilizado y poder lograr campañas más efectivas y agradables para todos.